¿La hemos liado parda?

La reintroducción del oso pardo en los Pirineos está siendo todo un éxito ecológico, pero algunos vecinos de estos animales no parecen muy contentos al respecto.

Imagen de la manifestación organizada en Aínsa por la Plataforma Transpirenaica.[1]

En los Pirineos siempre ha habido osos, pero fueron perseguidos hasta su práctica extinción hacia la segunda mitad del S. XX. Esa fue la razón por la que, en 1993, se puso en marcha el proyecto LIFE, impulsado por la Unión Europea, Francia y España, cuya finalidad era salvaguardar las 3 especies más amenazadas de los Pirineos, entre ellas el oso pardo de los Pirineos (Ursus arctos arctos).

Estas políticas de reintroducción del oso pardo en el Pirineo central y occidental, llevadas a cabo durante los últimos veinte años, han sido objeto de debate y controversia entre las diferentes partes implicadas. Los mayores opositores han sido los políticos y organizaciones locales, principalmente vinculadas a la ganadería extensiva, alegando grandes daños y pérdidas a raíz del creciente número de ejemplares de oso en sus tierras.

Aquí empieza el gran problema. Ganaderos acostumbrados a la ausencia del oso contra ecologistas que luchan por mantener en equilibrio la biodiversidad de los Pirineos. El factor económico y antrópico frente la concepción de una naturaleza salvaje y viva con derechos independientes a los intereses de las personas. Pero claro, ¿qué tiene más fuerza de decisión? ¿Quién tiene razón? Supongamos que ambos.  

El año 2014 el departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalidad de Catalunya inicia el proyecto PirosLife (2014-18), con el objetivo de contribuir a la conservación de la especie en los Pirineos Catalanes. Sus objetivos son: conocer y consolidar genéticamente la población, diseñar una red de espacios de conectividad para el oso pardo y mejorarlos, demostrar que el riesgo “cero” de ataques a la ganadería y apicultura es posible, generar un clima de aceptación y coexistencia e incrementar y mejorar los espacios de coordinación internacional en relación al oso pardo. Ellos, sin duda, lo están intentado pero, tal vez, sus medidas están tardando demasiado en surgir efecto.

No cabe duda de que las relaciones con este tipo de grandes depredadores nunca han sido fáciles. Las pérdidas económicas por ataques de oso no son algo que invalidar ni infravalorar, ya que no sabemos la situación de esos ganaderos, ni el verdadero valor de sus pérdidas más allá del coste monetario. Pero, aún así, las demandas de los ganaderos tal vez sobrepasan la línea de la justicia. “OSO NO, PIRINEOS SEGUROS” es un cántico rotundo y constante en las manifestaciones de la Plataforma Transpirenaica, la gran impulsora de la oposición, que evoca no a un deseo de convivencia, sino a la eliminación drástica de la especie en su territorio. Tal vez sea una mala elección de palabras, pero sin duda están dejando bien claro el peso de sus propios intereses.

Hay matices que pueden desmontar la concepción idílica de la introducción del oso, como el hecho de que, la gran mayoría de ejemplares reintroducidos, son de Eslovenia: no se está introduciendo literalmente el oso pardo del Pirineo, algunos de los osos están siendo agresivos con el ganado y la gente se había acostumbrado a no convivir con él… todo eso conduce a un clima de descontento “justificado”, y a poner en duda si la reintroducción fue una necesidad o un capricho.

En Cataluña, a lo largo de los años 1996-2000, se atribuyó a los osos la muerte de 118 cabezas de ganado, principalmente ovejas. Con toda seguridad, las depredaciones realmente producidas por los osos fueron menores, al computarse cabezas de ganado muertas por otras causas y, ejemplares muertos consumidos como carroña por los osos. Durante los años 1998, 1999 y 2000, se le atribuyó la muerte de 397 ovejas y cabras.

 Estacionalidad de los daños atribuidos a los ejemplares de osos de Cataluña durante el período 1996-2000.[2]

Estos ataques evidencian la interacción negativa que mantienen la ganadería extensiva y los osos, principal problema de la reintroducción de la especie. Pero la verdadera cuestión está clara: ya tenemos 52 ejemplares de oso pardo en el Pirineo, y una buena solución jamás irá cogida de la mano de la muerte de esos ejemplares, al igual que ignorar las demandas de los ganaderos y las personas que se sienten inseguras por la presencia del oso, aquellas que gritan y claman por unos “Pirineos seguros”, tampoco es una opción. Todos sabemos a dónde nos lleva esa clase de problemáticas donde la gente está enfadada y asustada; siempre acaba de la misma forma: la caza furtiva de la especie salvaje, como se intuye que ha pasado con el oso Cachou, del que recientemente se encontró su cadáver.

Ante este horizonte, la única solución factible necesita una colaboración y un esfuerzo extra por ambas partes. ¿Se podría alcanzar una coexistencia entre los dos? La respuesta es sí, puede ser posible mediante estrategias más ambiciosas.

En primer lugar los ataques se verían drásticamente reducidos si se cambia la forma de cuidar los rebaños. Los ataques suelen producirse ante la presencia de ganado sin ningún tipo de protección. Una forma de cambiar eso sería a través de iniciativas y ayudas fomentadas por la administración. Los pastores se sienten inseguros, tienen miedo, “Antes de la llegada de los osos, subir los animales a la montaña era una liberación. Ahora cada semana es un malvivir, no sabemos cómo los encontraremos y nos vamos con el corazón encogido…”, expresa Montse Barado, de casa Armengol de Sorpe (Pallars Sobirà)[3]. La administración puede y debe ayudarles, y aunque ya hemos comentado algunas medidas positivas realizadas por PirosLife, está claro que hay que ir un poco más allá.

Los perros de protección en los rebaños, especialmente la del mastín y la del montaña de los Pirineos, son una medida básica para la protección del ganado. Numerosos datos demuestran que su presencia reduce significativamente las probabilidades de que los rebaños sufran ataques. En el caso de colmenares, también se podría financiar cercados electrificados. Por otro lado, también se debería evitar la presencia de basura o comida de origen humano que pueda atraer a los osos.

Y si queremos darle un valor económico al oso (que es la única forma de que, por desgracia, algunos tomen por válida su presencia), el programa de reintroducción del oso pardo, a parte de todas las finalidades con el valor natural y ecológico, también puede ser un elemento dinamizador de la vida socioeconómica y una oportunidad turística (en el sentido de turismo rural y respetuoso medioambientalmente) para el territorio donde este está presente.

Un ejemplo es el del Parque Natural d’AdamelloBrenta, en Italia, donde la reintroducción de la especie entre el 1999 y 2002, coincidió con el aumento de entre un 60 y un 70% de los visitantes del parque. También se destaca el caso de la Sierra Cantábrica donde el oso pardo se utiliza como símbolo de naturaleza salvaje y como reclamo turístico.

En diferentes parques naturales se han diseñado actividades ecoturísticas que han sido piezas clave para un desarrollo sostenible y una diversificación de la economía de la zona; convirtiéndose así, en un referente internacional para la observación del oso pardo y el descubrimiento de su entorno natural.

Podemos encontrar actividades organizadas y centradas en estos animales, rutas familiares para conocer el hábitat de los osos, actividades para aprender a identificar su rastro y los restos que deja en el territorio. Incluso expediciones para avistar, a una gran distancia para no interferir en su rutina diaria, a estos grandes mamíferos en su vida en las montañas del Pirineo.

Y por último, pero no por ello menos importante, podemos hablar del miedo. Debe mencionarse que los ataques a personas son muy poco frecuentes, los osos son generalmente muy tímidos y es difícil toparse con algún ejemplar, incluso en zonas donde son abundantes. Detectan a los humanos a una gran distancia gracias a su olfato y oído privilegiados y los ven como una amenaza, por lo que huyen antes de ser detectados para evitar confrontaciones… y al contrario de lo que se cree, el oso pardo no es agresivo, sólo ataca cuando se ve amenazado o sorprendido, como fue el caso del único ataque de oso a una persona desde el inicio de su reintroducción, donde un cazador sorprendió a una osa con sus perros de caza, y la cual lo atacó antes de huir, causándole heridas de poca gravedad al hombre.

En definitiva, quizás no la hemos liado parda. Es cierto que la situación está en un punto delicado, pero una relación beneficiosa entre las dos partes puede ser posible si se llevan a cabo las medidas apropiadas.

Para conseguir solucionar el conflicto se tienen que escuchar las necesidades de las partes implicadas y sus opiniones, pero sobre todo, debemos mirar por la seguridad de los 52 osos pardos que habitan en el territorio, y que, por supuesto, no tienen la culpa de esta situación, no puedes condenar a un animal por pensar en su propia supervivencia y actuar de acuerdo con sus necesidades, a fin de cuentas es lo que todos hacemos, la única diferencia es que a un oso no puedes decirle que no se le está permitido cazar.

Grup 1

Sonia Carazo

Paula Garcia

Pol Olivella

Alba Orellana

Paula Ramírez

Clara Ribes

REFERENCIAS

Dugi-doc.udg.edu. 2020. [online] Available at:

Secem.es. 2020. [online] Available at:

Escales, C., 2020. Los Osos Afianzan Su Vida En El Pirineo. [online] elperiodico. Available at: https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20200507/los-osos-afianzan-su-vida-en-el-pirineo-7947832

Piros Life. 2020. Qué Hacer Si Nos Encontramos Con Un Oso – Piros Life. [online] Available at: https://piroslife.cat/es/el-oso-pardo/que-hacer-si-nos-encontramos-con-un-oso/

Rabal, T., 2020. Manuales De Buenas Prácticas Del Proyecto Piroslife – Piros Life. [online] Piros Life. Available at: https://piroslife.cat/es/manuales-de-buenas-practicas-del-proyecto-piroslife/


[1] Imagen extraída de: https://www.radiohuesca.com/comarcas/los-ganaderos-del-pirineo-se-manifiestan-en-defensa-de-la-ganaderia-extensiva-y-contra-la-reintroduccion-del-oso-22082019-128525.html.

[2] Imagen extraída del artículo “Resultados De Una Translocación De Osos Pardos De Eslovenia A Los Pirineos Centrales”, para más información consultar el cuarto enlace de las referencias.

[3]Extraído del artículo de El Periódico “Los osos afianzan su vida en el Pirineo” de Carme Escales publicado el 07/05/2020, para más información ver el tercer enlace de las referencias.

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